Doblete gallego en C-2 y segundo oro del campeonato para Tono Campos

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La pareja formada por Tono Campos y José Manuel Sánchez se impuso a Óscar Graña y Ramón Ferro. El podio lo completaron los húngaros Kövér y Dóczé.

Tono Campos redondeó un fin de semana para enmarcar al colgarse su segunda medalla de oro, esta vez formando pareja con José Manuel Sánchez en el C-2. “Por fin hemos conseguido superar a los húngaros”, declaraba Campos enormemente satisfecho tras la victoria. “Sabíamos que era una ventaja jugar en casa y cuando hemos salido y hemos visto que no venían decidimos colaborar los dos barcos españoles y jugárnoslo al final. Era la estrategia que había que seguir para poder batirlos”.

En relación al mano a mano con Graña y Ferro, que se decidió tras un ataque inapelable en el último porteo, Tono Campos cree que “no los cogió de sorpresa. Ya en las últimas vueltas nos íbamos controlando entre nosotros y controlando también la distancia respecto a los húngaros para jugárnoslo al final. Sabíamos que ganar unos metros en los porteos iba a ser muy valioso de cara a la última vuelta pequeña y así fue. Tenemos hablados varios casos posibles de regata que se pueden dar, pero cada regata es diferente y sobre la marcha tienes que decidir qué es lo que tienes que hacer”.

Su compañero José Manuel Sánchez conseguía, curiosamente su primera medalla continental (anteriormente había logrado tres metales en Mundiales) y aseguraba que “estrenarse ganando es siempre un aliciente, y más en casa con la familia y los amigos aquí viéndolo. Es algo espectacular y estamos supercontentos”.

Para Sánchez, la clave de la prueba estuvo en aprovechar sus puntos fuertes en los momentos decisivos. “Tenemos dos facetas muy fuertes, que son la carrera y la velocidad en el agua, donde creo que somos uno de los barcos más rápidos. Teníamos que jugar nuestras bazas, sabiendo que ellos, en la ola, son muy difíciles de descolgar. Decidimos apretar mucho en el porteo y gastar nuestra bala ahí”.

 

Una plata que “sabe a oro”

Tras quedarse con la miel en los labios, la pareja formada por Óscar Graña y Ramón Ferro se mostró satisfecha por el trabajo realizado y reivindicó su excepcional trayectoria. “Es un orgullo conseguir nuestra 18ª medalla internacional, y además en un sitio precioso para competir, y siendo de casa, mucho mejor”, señaló Ferro, quien admitió que “remar en casa es especial. Remar delante de mi hijo -relató- es una emoción. Se hizo todo lo que se pudo, no pudimos ganar, pero una plata sabe a oro”.

En cuanto al desarrollo de la prueba, el canoísta de A Illa explicó que “nos fuimos desde el principio en una regata de equipo para intentar marcharnos de los húngaros. La verdad es que nos salió bien y al final luchamos por el oro y la plata. Los húngaros eran los vigentes campeones del Mundo y de Europa, pero al final pudimos batirlos”.

En la misma línea se expresó su compañero, el pontevedrés Óscar Graña. “Al principio de la regata tiramos muy duro para que el barco húngaro no se enganchara y al final lo pagamos nosotros un poquito más, llegaron ellos más frescos y hay que darles la enhorabuena. Somos dos barcos muy igualados, entrenamos juntos y nos conocemos perfectamente. Ellos tienen un punto más de velocidad y tienen que jugárselo así. Tampoco tuvimos la opción de intentarlo antes”.

Al igual que para Ferro, para Graña pesa más el orgullo por el trabajo realizado durante todos estos años que la decepción por no haber conseguido el oro. “Tenemos 18 medallas, ningún otro barco español tiene tantas”, declaró. “Yo tengo casi 40 años y para nosotros es un éxito seguir sumando, sea el metal que sea. Evidentemente es en casa, quieres ganar, pero es un subcampeonato de Europa, que no es poco”.